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Catolicismo a la carta Parte 1
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- Categoría: Propios
- Escrito por Andrés Miñones
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"La fe es cuestión de geografía" es una cita que atribuyen a Jean-Jacques Rousseau. El mérito que encuentro en la frase es que está dicha de forma concisa y contundente, pero el hecho que nos muestra no es para nada un secreto. Nueve de cada diez italianos son católicos romanos, nueve de cada diez rumanos son ortodoxos, ocho de cada diez israelíes son judíos, nueve de cada diez birmanos son budistas y noventa y nueve de cada cien turcos son musulmanes (Fuente). ¿Qué otra cosa puede explicar esto, más que la fuerte influencia que ejerce el contexto social en la elección de la religión de las personas?
La situación es Argentina es similar a la de Italia, aunque según los últimos datos, en descenso. La Iglesia Católica Apostólica Romana asegura que el 90% de los argentinos profesan su religión, lo que en algún punto les "permite" hablar en nombre de "los argentinos", reclamar privilegios, reclamar una moral católica para todos, etc. La pregunta que se impone es: ¿El simple hecho de decirse católico implica pertenecer a esta religión?
¿Por qué no creo en Dios? - Introducción
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- Categoría: ¿Por qué no creo en Dios?
- Escrito por Juan Pablo Sáenz
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1. Introducción
He caído, una vez más, en una trampa del lenguaje. Estrictamente hablando, el título de este artículo es incorrecto, ya que mi no-creencia no es tal: no creo en dios [1] - no porque me falte fe o porque haya elegido creer en otra cosa, en la ciencia, por ejemplo. O porque el no-creer sea comparable con el creer, como si un acto de fe fuera lo mismo que un acto de no-fe, como si existiera tal cosa como un "acto de no-fe". Más que "falta de fe", es un grado de certeza. Por eso, afirmar que no creo en dios es falaz: tengo la casi absoluta certeza [2] de que dios no existe. Por otra parte, esta aclaración debería no ser necesaria; como todas las trampas del lenguaje, ésta también exige un interlocutor atento y leal: capaz de no caer en ella y noble para no dejar de entenderla como un resumen de lo expuesto más arriba. Capacidad y nobleza son cualidades (lamentablemente) no compartidas por todos los integrantes de este grupo [3], he aquí el porqué de esta aclaración.
Ateos que hablan de Dios
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- Categoría: Propios
- Escrito por Andrés Miñones
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¿Por qué negar algo que no existe? ¿Que nos ocupemos de Dios no es contradictorio con decir que no existe? ¿Acaso ocupamos tiempo negando a "El Gato con Botas"?
Ciertamente ocupamos más tiempo para manifestar nuestra posición respecto a la no existencia de dioses que a la del Gato con Botas. Los motivos no son pocos.
1) Sufrimos una sociedad donde por default somos creyentes. Por lo tanto, la única forma de diferenciarnos, es manifestar nuestro ateísmo. A cambio, no hace falta explicar que uno no cree en el Gato con Botas para que el resto lo suponga.
2) La gente no se mata en nombre del Gato con Botas.
3) Nadie pretende reemplazar el conocimiento científico con la Teoría del Gato con Botas.
4) Nunca nadie pretendió imponerme una moral relacionada con la enseñanzas del Gato con Botas.
La verdadera creación
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- Categoría: Textos
- Escrito por Andrés Miñones
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Corría el año 4004 adC, octubre 23, domingo, 9:00 am, quizás 9:051. No había misa, ni perro trayendo el periódico, ni universo. Solo un dios omnipresente, omnipotente, y omnisabelotodo, decidido a romper con la monotonía de la soledad. Y si Dios decide crearse un universo, no hay nada ni nadie que pueda impedírselo (en realidad estrictamente no hay "nada" ni "nadie" para hacer nada).
Entonces, su capacidad creadora se puso de manifiesto, y de la nada materializó una esfera, llamada Tierra, flotando en un montón de espacio vacío. La Tierra estaba vacía y desordenada, lo que supone un problema. Frustrado por no poder culpar a nadie del desorden, puso manos a la obra y se dedicó a ordenar la nada, y para facilitar su tarea, tuvo una brillante idea. Literalmente brillante. Dijo "Sea la luz", y por obra y gracia del reconocimiento de voz, la luz fue. Puso la luz de un lado, y la llamó día, y a lo que le sobró lo llamó noche, y vio que le había quedado lindo, y se dijo "Me voy a dormir porque mañana es lunes y me espera una semana de locos". Y fue la mañana y la tarde del 23 de octubre.


