Éxodo 35:2
Mijaíl Alexándrovich Bakunin
| Carta de Hotton a los suyos 29/08/2010 | Cynthia Hotton LIBERTAD RELIGIOSA – Carta de la Dip. Hotton
20 de agosto de 2010
Queridos Amigos, Hermanos y Pastores: |
| Aguer, Iglesia y educación |
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| Escrito por Andrés Miñones |
| Miércoles, 29 de Julio de 2009 23:56 |
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Una vez más, Aguer nos acerca la posición de la Iglesia respecto a un manual elaborado por el Gobierno Nacional que se propone para formar a los docentes en educación sexual y prevención del VIH/SIDA. El texto completo con el que la Iglesia fija su posición puede leerse aquí (o aquí), aunque difícilmente pueda distinguirse alguna idea distinta a la habitual reacción de la Iglesia Católica frente a cualquier manifestación que no sea compatible con su moral medieval. A Aguer y a la Iglesia Católica les molesta sobremanera que el Estado intente trasmitir conocimientos en lugar de ser un órgano de adoctrinamiento de la moral religiosa que ellos mismos profesan. De esta manera, se oponen a que se incluyan en los programas de estudio temas de educación sexual, anticoncepción, prevención de enfermedades, etc sin que vengan acompañados de la visión reducida y parcial que la Iglesia tiene al respecto. Para la Iglesia, informar sobre métodos anticonceptivos, sobre formas de prevención del VIH y educar en la aceptación y la tolerancia de las diversas formas de entender la sexualidad es un atropello a "la libertad de conciencia de los alumnos y de sus padres". Insisten en que los valores de la familia cristiana (para ser generosos, porque en realidad son los valores de una minoría muy pequeña de la comunidad católica) deben ser enseñados en las escuelas públicas sin importar que en ellos concurra una mayoría de alumnos de familias con valores diferentes. Una vez más, para la Iglesia y particularmente para Aguer, tiranía equivale a no imponer desde el Estado los valores que su institución religiosa defiende. Cuesta no reaccionar ante semejante manipulación cuando se menciona una supuesta "imposición totalitaria del Estado" al hecho de informar sobre cuestiones de salud y reproducción, dejando al ámbito privado de la familia la elección de los valores y costumbres en los que se desea educar a la persona. Para Aguer, que los padres tengan el derecho de elegir si enseñar o no a sus hijos, por ejemplo, que la virginidad es una virtud no alcanza. Haciendo gala de un fundamentalismo religioso digno de la Inquisición, monseñor afirma que es el Estado quien debe enseñar con que valores debe educarse al alumno, obligando a la familia a aceptar la moral que el Estado decida adoptar, que por supuesto debería coincidir con la moral de Aguer. Si para él la virginidad es una virtud, todo el mundo debería estudiar en la escuela que la virginidad es una virtud. Lo contrario es totalitarismo de parte del Estado. Remarcan que el documento oficial no menciona ni "amor, ni responsabilidad, ni matrimonio, ni familia como proyecto de vida", aunque no dicen que en realidad lo que no se hace es encasillar esos términos en la pobre idea que de ellos tienen los fundamentalistas que limitan el amor al amor heterosexual, la familia a la familia cristiana, el matrimonio a un matrimonio por iglesia (católica) y a un proyecto de vida solo si este tiene a Dios en el centro. De nuevo afirman que el Estado debe incluir en la educación básica y obligatoria los valores que una minoría defiende. Como era de esperarse, no faltan en el texto menciones a una supuesta ideología marxista y atea en el documento que critican. Tal "acusación" por supuesto no se sustenta en el hecho de que el documento afirme que Dios no existe, o que la religión es el opio del pueblo, sino que solo son explicables por la facilidad que tiene la Iglesia de inventar fantasmas y encontrar herejes en cada persona que no mencione a Dios en cada frase. Para Aguer una educación pública que no tome partido por una religión es una educación atea, y cualquier cosa que no pretenda imponer a todo el mundo valores cristianos es marxista (una idea muy difundida en la última dictadura militar). En síntesis, si el Estado no impone los valores cristianos es totalitario, y si los impone entonces garantiza la pluralidad y la diversidad. Paradójico, ¿no? Desde hace tiempo circula bastante una encuesta sobre costumbres religiosas hecha por el CONICET. En ella se muestran estadísticas de una verdad que cualquiera de nosotros puede verificar diariamente: Aún cuando la mayoría de la población se declara católica, en nivel de representatividad que tiene la Iglesia Católica en cuestiones de educación, sexualidad, pareja y valores en general es bajísimo. Muy pocos sostienen que la virginidad es una virtud, que los anticonceptivos son negativos, que el divorcio debe prohibirse. Y si aún parece criticable imponer determinados valores, aunque sean de una mayoría, a la totalidad de la población en contra de las minorías, resulta insostenible la idea de pretender imponer los valores de una minoría a todos por igual. Dicho de otra manera: aún cuando solo el 18% de la población consideran negativas las relaciones sexuales antes del matrimonio1, para Aguer debe enseñarse oficialmente que la virginidad es una virtud, y no hacerlo es una muestra de totalitarismo estatal. Finalmente, y como muestra de lo que la Iglesia propone para evitar educar en lo que llaman una "visión reduccionista", cabe mencionar algunos puntos del temario alternativo sugerido, como "desviaciones sexuales", "peligros de los métodos anticonceptivos", información sobre SIDA "sin explicitar como prevenirlo", y finalmente, a los 17 años, "el valor del matrimonio", "el divorcio" y los "excesos que los encierran en sí mismos como la masturbación y el juego sexual". Estos son los valores que, para la Iglesia, garantizan una visión amplia y no totalitaria de lo que debe ser la educación. (1) Primera encuesta sobre Religión y actitudes religiosas en Argentina (CONICET)
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| Última actualización el Jueves, 30 de Julio de 2009 20:21 |